sobre mi
Elizabeth Batista
GUÍA DE TREKKING
Elizabeth Batista es Guia de Trekking MP 375, recibida de la Escuela de Guías de Alta Montaña y Trekking de la provincia de Mendoza.
Guía de Trekking habilitada en el P. N. los Alerces.
Es una apasionada en conquistar Cumbres y explorar nuevos destinos.
Desde los 19 años comenzó a ascender montañas y luego a escalar, en distintos puntos como Córdoba, Mendoza, Río Negro, Chubut.
Conferencista. Capacitadora en Técnicas de Montaña.
Guía y asiste expediciones en la Cordillera de los Andes.
El ascenso al cerro 21 fue impresionante, los pasadizos de agua, los senderos, las trepadas. La organización excelente. Vivimos una aventura muy linda en grupo. Gracias!
Cristina Yurquina
Hermosa experiencia muy disfrutable, con charla amena y divertida. La salida arrancó con un ritmo tranquilo, el mío, sin apuro, charlando y dándome referencias de las cosas y lugares por donde íbamos pasando,mostrándome cosas que yo no hubiera visto de no ser por su indicación, pájaros, distintos de árboles, flores, hongos, caídas de agua etc. Paradas en el camino, las necesarias para hidratar, sacar fotos, todo a un ritmo constantes pero consciente de lograr el objetivo. El lugar único como toda montaña de la zona. Voy a repetir la experiencia con otros lugares y con la misma empresa.
Nicolás Balverde
La primera salida que realizamos con Elizabeth fue al cerro 21 fue agradable, tranquila, entretenida y sobre todo teniendo en cuenta nuestras aptitudes físicas, edad y conocimiento del terreno. Las explicaciones, cuidados y atención estuvieron acordes a la salida. La segunda salida realizada a los Túneles de Hielo. La experiencia fue realmente maravillosa, los paisajes, las explicaciones, los cuidados, fotos etc. Disfrutamos de ambas salidas al punto de enamorarnos de la actividad y continuar realizando otras. Muchísimas gracias Elizabeth!
Angélica Cáceres
En noviembre 2022 subí junto a Eli (Wenulen) al Cerro 21 en Esquel. Fue una travesía que comenzó tempranito saliendo de Trevelin. Amaneciendo llegamos al pie de la montaña, y comenzamos a subir entre el verde, el sonido del agua, el sol coloreando el cielo y apenas una brisa. Fuimos subiendo respetando el cambio del aire, conociéndonos y conociendo el ritmo de cada una. Eli iba contándome detalles de la montaña, de la naturaleza que nos rodeaba, con tiempos respetuosos del silencio para escuchar a la montaña y sus habitantes.
Si bien el comienzo es de subida, no es de una intensidad que no permita detenerse y mirar, admirar la grandeza de la montaña, que en las primeras horas, son un abrazo que recorta el cielo con sus cumbres. A mitad de travesia, la vegetación se vuelve rala. Hay que tener mas cuidado al suelo que vamos pisando, las piedras se mueven, o la bota tiene que encontrar el modo de agarrarse. El angulo de la subida se vuelve mas intenso, y sin embargo, la respiración se va acomodando. Eli esta atenta, alienta y se detiene a nombrar por su nombre los picos de montaña y los valles que se van abriendo ante los ojos. Ahora si, miramos desde arriba la ciudad de Esquel, pero también ríos, arroyos, lagos y cordones de montañas a lo lejos.
Nos detenemos a comer algo y beber calentito casi a mitad de camino. Desde donde estamos podemos ver la cumbre hacia donde vamos. Nos alcanzan una mujeres – Ese dia la montaña solo nos tenía a las mujeres subiendo y bajándole la cuesta-. Una tropilla con algunas de ellas que iban por primera vez. Lentamente, entre risas, y cuidándose entre todas, fueron subiendo y arriba, entre los banderines, nos encontramos. Comimos algo, frutas, algo calentito. Jugamos en el nevero, hicimos historias para compartir.
Ese día, a la tardecita, jugaba Argentina. NO recuerdo bien cual partido, pero nos divertimos alentando a la Selección.
Cumplida la misión fuimos bajando, con mucho cuidado, pero felices. Se ve todo distinto a la bajada. Una va de frente mirando desde arriba la inmensidad. Y tal vez por eso uno se mete un poco mas para adentro, casi como hablándole a la montaña, desandando el camino y agradeciendo tanta belleza. A la caída del sol, los colores y las luces y sombras son distintas, es como si fuera otra montaña. Pudimos elegir otros caminos distintos para el regreso.
Por supuesto que tengo pendiente una nueva subida (tal vez al Cocinero? O los puentes de hielo?) y las ganas de seguir aprendiendo esta hermosa actividad que es el montañismo o el trekking de montaña.
Muy , muy agradecida.
Candela Cedron